TEMA DE FISIOTERAPIA:
El reflujo
gastroesofágico (RGE) en los niños:
¿Ha llegado la hora del
cambio?
Dra. Brenda M Button
INTRODUCCIÓN
Desde que en 1989 se descubriera el gen causante de la FQ, se han
examinado miles de recién nacidos en muchos lugares del mundo,
lo que ha permitido diagnosticar la enfermedad a edades mucho más
tempranas que en el pasado, a menudo dentro de los dos primeros meses
de vida y en ausencia de síntomas torácicos. Antes de
que se pudiera detectar en los recién nacidos, el diagnóstico
se realizaba por medio de la aparición de síntomas torácicos
recurrentes y como es lógico el tratamiento de fisioterapia
se empezaba de inmediato. La posibilidad de llegar a un diagnóstico
tan precoz planteó la duda de cuándo conviene comenzar
con la fisioterapia torácica (también conocida como
técnicas de aclaramiento o depuración de las vías
respiratorias). En 1995 se publicaron dos artículos que usaban
un broncoscopio para observar el interior de los pulmones de los bebés
con FQ y para obtener muestras de secreción pulmonar. En ellos
se constataba la existencia de signos de inflamación temprana,
infección y presencia de moco espeso en los bronquios de estos
bebés tan pequeños incluso antes de que presentaran
síntomas de problemas pulmonares como podría ser la
tos. Estos estudios han hecho que la mayoría de los centros
de FQ dé inicio al tratamiento tan pronto como se diagnostica
la enfermedad. Alcanzado este punto, la pregunta que se nos plantea
es qué tipo de fisioterapia se puede aplicar a estos niños
tan pequeños que no suelen presentar ni síntomas ni
tos.
La mayor parte de las técnicas
de fisioterapia torácica que se emplea con los bebés
que tienen FQ deriva de las usadas en pacientes mayores con producción
diaria de esputo sin tomar en cuenta la singularidad del niño
pequeño. Los propósitos de este artículo son:
1. Describir la diferencias entre
los niños y los individuos maduros a tener en cuenta durante
el tratamiento de fisioterapia.
2. Hacer un repaso de lo que se
conoce sobre el reflujo gastroesofágico en los bebés
y los niños con y sin FQ.
3. Describir las distintas formas
de fisioterapia torácica que se usan en la actualidad en diferentes
partes del mundo.
4. Analizar los cambios que se
deberían hacer en el tratamiento fisioterápico de los
niños con FQ.
Diferencias entre los niños
y los adultos con FQ
• Los bebés son seres
inmaduros en el momento de nacer y no adultos en miniatura.
• Poseen más cartílagos en la caja torácica
y en las vías respiratorias para hacerlas más elásticas
y flexibles.
• Dependen en gran medida del diafragma para respirar porque los
músculos respiratorios situados entre las costillas (músculos
intercostales) no están bien desarrollados.
• La costillas se encuentran en posición más horizontal
que las de los adultos. Esto provoca que su diafragma sea más
plano y menos abovedado lo que los hace más propensos a sufrir
reflujo gastroesofágico, que es un incremento anormal en la duración
y la frecuencia de la regurgitación de los contenidos estomacales
hacia el esófago (el tubo que conduce la comida de la boca al
estómago).
• Los bebés respiran normalmente por la nariz y su lengua
es proporcionalmente más larga. El mecanismo de succión,
deglución y respiración se basa en controles muy precisos.
Los sistemas gástrico y respiratorio tienen mucho en común.
Comparten el mismo nervio suministrado por el nervio vagal y la misma
vía en la parte trasera de la garganta, lo que permite al aire
entrar en los pulmones por medio de la traquea mientras la comida pasa
al estómago por el esófago.
“…provoca un aumento
de la presión en el estómago…”
El esófago de los bebés
es en proporción mucho más estrecho y corto que el de
los adultos. Suelen tomar comida líquida. Su musculatura (tanto
la disposición como la condición de los músculos)
aun está inmadura haciendo que pasen más tiempo recostados
incluso después de las comidas. Con frecuencia consumen una mayor
cantidad de comida de la que admite su estómago lo que puede
hacer que se desborde, y que el niño vomite o escupa (regurgitación)
después de las comidas. Cuando se les mantiene sentados adoptan
una posición flexionada debido a que los músculos que
sostienen la columna vertebral todavía están sin desarrollar
por completo. Esto provoca un aumento de la presión en el estómago
haciendo que el reflujo gastroesofágico sea más frecuente.
Aunque el reflujo gastroesofágico
es común en todos los niños menores de un año,
entre un 18 y un 40% de los bebés normales lo padecen, un gran
número de estudios ha constatado que aparecen con mayor frecuencia
en niños con FQ. La mayoría de los niños deja de
sufrir RGE a la edad de entre 18 meses y dos años a medida que
van creciendo, toman más alimentos sólidos y pasan más
tiempo erguidos
¿El reflujo gastroesofágico
puede afectar a los pulmones?
La aspiración de ácido o contenidos estomacales puede
originar inflamación e infección de los pulmones en algunos
pacientes. La irritación de la mucosa esofágica producida
por la regurgitación de contenidos estomacales ácidos
puede estimular al nervio neumogástrico, que inerva a los pulmones
y al estómago, causando broncospasmo reflejo y en algunas ocasiones
respiración sibilante (sibilancias).
¿Cómo se comporta
un bebé con reflujo gastroesofágico?
Eructar, llorar, estirarse, babear, fruncir el ceño, mover la
boca, estar irritable, bostezar y sonidos similares a un crup (estridor
respiratorio o respiración ruidosa) pueden alertar sobre la presencia
de reflujo. Algunos niños intentan evitar que el material del
reflujo llegue a la boca retrayendo el mentón y rotando la cabeza
hacia un lado lo que se denomina síndrome de Sandifer.
El reflujo gastroesofágico
en pacientes con FQ
En 1975 se diagnosticó por primera vez el RGE en pacientes con
FQ. Estudios posteriores realizados en la década de 1980 constataron
que los niños con FQ sufrían más episodios de reflujo
gastroesofágico que los niños que no la padecían.
Además, los niños con FQ y reflujo gastroesofágico
mostraban una función pulmonar menor que los que no padecían
reflujo gastroesofágico. Un estudio llevado a cabo en Bélgica
demostró que más de las tres cuartas partes de un grupo
de 26 niños menores de cinco años con FQ presentaba cuadros
significativos de reflujo gastroesofágico.
Cuatro estudios diferentes con bebés
y niños con y sin FQ, han demostrado que las posiciones de drenaje
postural (con la cabeza inclinada hacia abajo entre 30 y 40 grados)
incrementan la cantidad de episodios de reflujo durante el tratamiento.
Un estudio de cinco años
de duración investigó los efectos de la fisioterapia estándar
con inclinación de cabeza hacia abajo y la comparó con
la fisioterapia modificada sin inclinación de cabeza en casos
de reflujo gastroesofágico.
En Melbourne, Australia, realizamos un estudio que incluía a
veinte bebés de dos meses a los que se les acababa de diagnosticar
la enfermedad para medir los efectos de la fisioterapia estándar
(con la cabeza inclinada hacia abajo) y la comparamos con la fisioterapia
modificada (sin inclinación de cabeza) para contrastar los efectos
que tienen en el tratamiento del reflujo gastroesofágico. A ambos
grupos se les aplicaron las técnicas de la percusión y
la presión torácica. Usamos un examen del pH esofágico
de 30 horas para medir el número de episodios de reflujo que
se producían durante el tratamiento. El estudio consiste en introducir
una sonda a través de una de las fosas nasales hasta el esófago
donde se deja durante un tiempo para medir su pH (ácido o alcalino)
y así determinar si existe o no reflujo gastroesofágico.
En el tratamiento con fisioterapia
estándar se produjo un número de episodios de reflujo
sustancialmente mayor que en el tratamiento con fisioterapia modificada.
Los padres estuvieron de acuerdo en que a sus hijos se les asignara
en forma aleatoria la fisioterapia, ya sea estándar o modificada,
para su régimen diario de tratamiento. A medida que iban creciendo
se iban incorporando actividades físicas a su rutina diaria.
Éstas incluían correr, saltar en un trampolín,
andar en triciclo, juegos para reír y soplar y una terapia de
presión espiratoria positiva (PEP) con la técnica de la
“burbuja de PEP”, que consiste en hacer burbujas utilizando
un recipiente con agua.
Cinco años después
de comenzar el estudio ambos grupos presentaban una muy buena función
pulmonar. Sin embargo, la del grupo al que se le había aplicado
fisioterapia modificada era bastante mejor y se apreciaban menos cambios
en el pecho al observarlo con los rayos X.
“…los protegía
del incremento del reflujo y al mismo tiempo era una técnica
de tratamiento efectiva…”
La conclusión que podemos
sacar de este estudio es que los niños tratados con fisioterapia
modificada (sin inclinación) no sufrían ninguna desventaja
al no ser tratados con la cabeza hacia abajo. Al contrario, su función
pulmonar era levemente superior (lo que es significativo en términos
científicos) y en las radiografías de tórax presentaban
menos cambios que el grupo de fisioterapia estándar (con inclinación)
en las edades de cinco a seis años. Podemos especular con la
teoría y decir que la ausencia de inclinación protegió
al grupo de fisioterapia modificada del incremento del reflujo a la
vez que seguía siendo un tratamiento efectivo y que ésta
puede ser la explicación de que sus resultados fueran un poco
mejores.
Este estudio fue publicado en la edición de “Pediatric
Pulmonology” de marzo de 2003.
¿Qué ocurre
con los niños mayores, los adolescentes y los adultos con FQ?
También analizamos a veinticuatro jóvenes con FQ que presentaban
uno o varios de los siguientes síntomas: dolor abdominal o torácico,
pérdida de peso, acidez, regurgitación ácida y
vómitos o que despertaban a media noche con tos seca. Durante
el estudio del pH esofágico de 24 horas de duración se
sometió a cada paciente a dos sesiones de fisioterapia torácica
que incluían ejercicios de respiración, percusión
y presión torácica en las cuatro posiciones de la fisioterapia
estándar ilustradas con anterioridad, las tres con la cabeza
inclinada hacia abajo se hicieron con un ángulo de 30º (ver
el diagrama anterior). A un tercio de estos jóvenes se le diagnosticó
reflujo gastroesofágico lo que confirmó que es bastante
habitual en jóvenes con fibrosis quística. Durante el
estudio, 20 de los 24 pacientes presentaron más episodios de
reflujo gastroesofágico durante la fisioterapia torácica
que cuando no la realizaban.
“Se les ofreció
realizar una terapia con mascarilla de PEP sentados en posición
erguida…”
Seis de los pacientes adolescentes
se quejaban de síntomas de reflujo durante el drenaje postural
con la cabeza inclinada hacia abajo. Habían estado ingresados
con frecuencia en el hospital a causa de infecciones torácicas
y su función pulmonar siguió cayendo pese al tratamiento.
Entonces, se les ofreció realizar una terapia con mascarilla
de PEP sentados en posición erguida que les resultó mucho
más cómodo que la fisioterapia con la cabeza inclinada
hacia abajo en términos de síntomas de reflujo.
Realizamos gráficos de su
función pulmonar durante los últimos dos años de
drenaje postural antes de comenzar la PEP sentados en posición
erguida y a partir de ahí fuimos registrando su función
pulmonar durante los dos años siguientes. Nos sorprendió
constatar un aumento significativo de la función pulmonar en
los primeros seis meses (ver gráfico de FEV1 más arriba)
hasta alcanzar un nivel que se mantuvo los dieciocho meses siguientes.
Se calculó el número de días anuales que permanecían
en el hospital por infecciones torácicas cuando usábamos
el drenaje postural y lo comparamos con el primer año de terapia
con PEP en posición erguida. Todos estuvieron en el hospital
un número bastante menor de días en el año en que
se utilizó PEP. Todos preferían realizar la terapia con
PEP sentados y en cuanto a reflujo les parecía mucho más
cómoda que la fisioterapia con la cabeza inclinada hacia abajo.
Este ensayo se publicó en el Australian Journal of Paediatrics
en 1998. En estos momentos estamos realizando un estudio con adultos
con FQ.
¿Qué técnicas
de fisioterapia se están utilizando en estos momentos en el mundo
para los niños con FQ?
Un estudio internacional completado en 1999 ilustra los diferentes tipos
de fisioterapia que se están usando en niños con FQ en
ciento sesenta y seis centros de veintisiete países. La mayor
parte de estos centros tenía entre 50 y 200 pacientes aunque
también había centros muy grandes. Estos fueron los resultados:
• Alrededor de un tercio
de los centros analizados realizaba controles periódicos del
recién nacido. Lo que confirma que los niños de todo el
mundo comienzan con la fisioterapia a edades mucho más tempranas
que antes de que se descubriera el gen causante de la FQ y de que se
iniciaran los controles de los recién nacidos.
• La mitad de los centros aplica el drenaje postural tradicional
con la cabeza inclinada hacia abajo.
• Las posturas modificadas (sin inclinación de cabeza)
sólo se usan en menos de la mitad de los centros.
• La terapia con máscara de PEP se utiliza en alrededor
de un quinto de los centros, en especial en Dinamarca e Italia.
• El drenaje autogénico pasivo (Bélgica) y las técnicas
desarrolladas en Francia, Alemania y Suecia se suministran en tan sólo
en un quinto de los centros.
“…la evidencia
científica más que la práctica tradicional.”
¿Cuáles son
los cambios a considerar en la fisioterapia torácica?
• Los niños han de
ser considerados como seres únicos e inmaduros y no deben ser
tratados como adultos en miniatura.
• Los equipos de los centros de FQ deberían tomar en cuenta
los resultados de todos los estudios y los tratamientos de fisioterapia
deberían basarse en la evidencia científica más
que en la práctica tradicional. Esto requiere más investigación
y un replanteamiento de cómo colocar a los bebés, los
niños y los adultos con FQ durante la terapia torácica
en el futuro.
• Hay razones muy sólidas para no usar la inclinación
de cabeza hacia abajo en ningún estadio de la FQ sino que el
tratamiento debe aplicarse en las posturas horizontal o sentada erguida
como ya se hace en muchos centros de todo el mundo.
• Sin embargo, no
es aconsejable cambiar las técnicas de tratamiento de fisioterapia
sin consultarlo primero con su médico o terapeuta.
Dra. Brenda M. Button
Fisioterapeuta
Melbourne
Australia
b.button@physio.unimelb.edu.au
Nota de la editora: Si
desea una copia de las referencias por favor, póngase en contacto
conmigo: editor@cfww.org