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Descubriendo y desarrollando medicamentos: Robert J. Beall Muchos lectores del boletín informativo de CFW ya deben saber que la comunidad de fibrosis quística (FQ) de los Estados Unidos tiene proyectos activos para el desarrollo de medicamentos para la FQ con el fin de ofrecer nuevas terapias a las personas con esta enfermedad, en forma segura y rápida. Encontrar fármacos nuevos es un proceso dinámico que está constantemente "en movimiento". La Fundación de FQ de EE.UU. también está en movimiento en muchos aspectos, encabezamos por muchos años grupos de científicos excepcionales para anticipar y aplicar las tecnologías de punta necesarias para producir avances en el campo de la FQ. Hoy en día, hemos construido la “infraestructura” para llevar a cabo estos proyectos y algunos importantes fármacos están comenzando a circular por las etapas de desarrollo. Permítanme primero enfatizar que los compañeros
de esta investigación y el factor fundamental que contribuye
al desarrollo de fármacos para la FQ son las personas con dicha
enfermedad. Un sólido proyecto de desarrollo de fármacos
podría facilitar la aparición de nuevas terapias, pero
la investigación clínica se pararía en seco si
no hubiera suficientes pacientes voluntarios. Mi esperanza es que este
artículo genere entusiasmo para los estudios clínicos,
prepare el camino al éxito y sirva como un “llamado a las
armas” a voluntarios para ayudar a curar esta enfermedad. Fijando una meta alta “Conseguir que las compañías se interesen en la FQ no es tarea fácil…”
La revista Forbes ha descrito nuestra fundación como una "compañía de biotecnología virtual ". Es virtual en el sentido de que la Fundación de FQ no construye laboratorios de alta tecnología, ladrillo por ladrillo, para descubrir compuestos o para desarrollarlos, sino que estimula a los líderes de industria biofarmacéutica para que apliquen lo que tienen a la FQ. Conseguir que las compañías se interesen en la FQ no es tarea fácil porque la población relativamente pequeña de 30.000 pacientes con FQ (en los Estados Unidos) y 80.000 en el mundo no significa un gran rendimiento de sus inversiones financieras. Por lo tanto, la Fundación de FQ se esfuerza por atraer a estas compañías ofreciendo algunos recursos únicos, que ahorran tiempo y dinero. Abundantes recursos
La etapa preclínica del desarrollo de un fármaco
tiene varias “vallas” que los investigadores deben saltar.
La investigación inicial establece la viabilidad y el posible
valor de la nueva terapia (en el laboratorio). Esto es seguido por los
estudios de toxicidad y la investigación en animales de laboratorio,
y los estudios de farmacocinética (la absorción, distribución,
biotransformación y excreción del fármaco) para
crear un medicamento lo más seguro y potente que sea posible.
Una vez que cumple con estos resguardos, está listo para ser
probado en personas.
Facilitando los ensayos clínicos de FQ
“Se considera que estos ensayos conllevan más riesgo…”
La mayoría de los estudios de la TDN se han centrado en ensayos clínicos de fase I y II. Se considera que estos ensayos conllevan más riesgo porque esta es generalmente la primera vez que se evalúa el fármaco en pacientes con FQ. La TDN tiene resguardos en el lugar, incluyendo un consejo de control de la seguridad de los datos y expertos en FQ para vigilar la salud de los pacientes y tomar medidas para alterar o suspender un ensayo si fuera necesario. Idealmente, el apoyo de la Fundación de FQ en estas fases iniciales animará a las compañías farmacéuticas grandes a financiar los ensayos de fase III, mucho más costosos. La TDN comenzó con ocho centros de recursos compartidos
y fue ampliada recientemente a 18 centros para responder a la demanda,
una muestra segura de su potencial. ¡Este sistema modelo ha sido
anunciado por agencias federales y por el congreso de Estados Unidos
como una idea que funciona! Además, si la imitación es
la forma más sincera de adulación, deberíamos sentirnos
halagados de que otros grupos que trabajan en otras enfermedades estén
siguiendo nuestro ejemplo al establecer sus propias redes entre establecimientos
que realizan ensayos clínicos.
Estableciendo el proyecto a partir de los conocimientos
actuales Identificando “blancos” para trabajar
en el proyecto Investigando millones de compuestos: Una nueva
avenida por recorrer
coloquen células de pacientes con FQ en cientos
de platos de laboratorio para evaluar rápidamente compuestos
terapéuticos potenciales para corregir la falla de la CFTR. Este
proceso, llamado investigación o rastreo de alta capacidad de
procesamiento, se puede realizar a gran escala con equipos robotizados
evaluando decenas de miles de compuestos por semana. Se requirieron
10 años de compromiso financiero por parte de nuestra organización,
junto a tecnologías de punta de la industria farmacéutica,
para producir la “prueba” molecular actual para las células
de personas con FQ, permitiendo a los investigadores adaptar las técnicas
de alta capacidad de procesamiento al descubrimiento de fármacos
para la FQ.
Recientemente, los investigadores informaron que después de investigar millones de compuestos, descubrieron aproximadamente 10 compuestos químicos innovadores “candidatos” que parecen corregir el desplazamiento defectuoso del cloruro en las células de pacientes con FQ. Los científicos en este campo nos han dicho que esto es una “cosecha” muy buena en cuanto a candidatos. Las investigaciones están explorando estos compuestos prometedores más de cerca para identificar su utilidad. Es importante observar que estos compuestos no habrían sido identificados tan rápidamente como fármacos potenciales para la FQ si hubiéramos dependido del proceso convencional para el descubrimiento de fármacos. Marcando una diferencia por medio de métodos
tradicionales Cosechando
La estrategia del blanco de oportunidad para el desarrollo
de fármacos para la FQ se puede ejemplificar mejor con el estudio
de macrólidos (azitromicina) que marcó un hito, el cual
fue concebido, financiado y llevado a cabo por la Fundación de
FQ con una inversión $3 millones de dólares. La idea es
ésta: Ciertos fármacos que ya están en las farmacias
para otras enfermedades podrían beneficiar a las personas con
FQ. Cuando se ha identificado un fármaco prometedor, aprobado
por la FDA, se puede iniciar la investigación de su uso para
la FQ en la etapa de los ensayos clínicos porque ya se ha probado
la seguridad y se ha sugerido una dosis. Para el ensayo de la azitromicina,
se solicitó la ayuda de la TDN para diseñar el estudio,
y participaron 23 centros de atención y 185 pacientes de FQ.
La gente que tomó la droga del estudio redujo a la mitad el número
de hospitalizaciones, y muchos tenían una mejor función
pulmonar. Tras esta exitosa historia, la Fundación de FQ ve el
comienzo de algo grande, más posibilidades de evaluar las drogas
actuales para la FQ.
Cuánto tiempo tomará: Una lección
de historia “… cuando la bombilla proverbial finalmente se apaga en la cabeza del científico.”
¿Qué nos dice nuestro pasado? El primer fármaco desarrollado específicamente para la FQ fue el Pulmozyme® (dNasa), aprobado por la FDA en 1993. En los años 70, los científicos descubrieron que la dNasa de los bovinos (vacas) era un disolvente del moco al “cortar” el ADN. Esto se podría llamar el "momento Eureka", cuando la bombilla proverbial finalmente se apaga en la cabeza del científico. Desafortunadamente, la enzima animal causó una respuesta inmunológica en humanos, y la idea fue suspendida temporalmente. Después, a finales de los 80, llegó a estar disponible la tecnología necesaria para clonar DNasa humana. Esta enzima también “cortó” el ADN en el moco, pero no causó una respuesta inmunológica en humanos. Desde ese momento en adelante, se desarrolló esta droga y navegó por prolongados ensayos clínicos durante cuatro años aproximadamente. Aunque el concepto básico se filtraba desde el principio, el período de gestación, por llamarlo de alguna manera, fue de cerca de 17 años. Por lo que al calcular cuánto tiempo llevará desarrollar un fármaco todo dependerá, por supuesto, de cuándo se desee iniciar la cuenta regresiva. Otro fármaco que se ha convertido en un pilar del arsenal contra la FQ es el TOBI®. La tobramicina, un antibiótico, había sido utilizada en forma intravenosa para tratar infecciones pulmonares en la FQ. La investigación para perfeccionar esta droga para producir TOBI, una forma en aerosol, requirió siete años de esfuerzos y el apoyo de la Fundación de FQ. Ésta fue la primera vez en que se había atomizado un antibiótico para tratar los pulmones. “… el tiempo y el esfuerzo dedicados en ensayos clínicos nunca se pierden…” A lo largo de los años, los fármacos para la FQ han sido evaluados en ensayos clínicos con resultados muy diversos. Algunos no pasan la fase I o II, mientras que otros terminan en el botiquín. Lo que es importante recordar es que el tiempo y el esfuerzo dedicados en ensayos clínicos nunca se pierden; con frecuencia, los resultados de un ensayo preparan el camino para desarrollar una nueva generación de medicamentos. Por ejemplo, hace aproximadamente 10 años, la amilorida parecía ser una droga que podría bloquear el exceso de sodio evitando que ingrese a las células de personas con FQ. Aunque los efectos eran positivos, la droga fue metabolizada por el cuerpo demasiado rápido. Por lo tanto, la amilorida fue reconsiderada, pero persistió la idea subyacente a su uso. Hoy en día, la Corporación Parion, conjuntamente con el Dr. Richard Boucher, una luz en la investigación de la FQ, se está concentrando en nuevos tipos de bloqueadores de los canales de sodio. Preparando el camino Blancos, blancos y más blancos
Hubo mucha publicidad en 2000 cuando los científicos revelaron el hecho de que se había completado un mapa del genoma humano. Aunque el gen de la FQ había sido identificado hacía más de una década, este mapa del genoma humano ayuda a identificar a los genes modificantes, los cuales al estar acoplados con el gen de la FQ pueden determinar la gravedad y progresión de la enfermedad. "… todo el genoma
de las Pseudomonas se ha codificado en
Mientras que algunos científicos se concentraban en el genoma humano, otros describían el genoma de la bacteria Pseudomonas aeruginosa. Ésta es la causa más común de infección pulmonar crónica de origen bacteriano en la FQ. El apoyo de la Fundación de FQ, esta vez unida a la universidad de Washington y a la Corporación PathoGenesis (ahora Corporación Chiron) condujo a un esfuerzo conjunto para crear un mapa del ADN de este organismo, que fue publicado en la revista Nature en el año 2000. Desde entonces, el genoma completo de las Pseudomonas se ha codificado en un microchip del tamaño de una estampilla (sello), permitiendo a los investigadores de todo el mundo la oportunidad de obtener información vital acerca de la biología de las Pseudomonas. Por ejemplo, al encontrar con exactitud los genes que se activan para ayudar a este microorganismo a fijarse a las células del pulmón, o a mutar volviéndose resistente a ciertos antibióticos, los científicos pueden diseñar fármacos para inhabilitar a este microorganismo. “...los médicos que tratan la FQ podrían predecir la aparición de una exacerbación pulmonar antes de que ocurra.” Las proteínas interactúan entre sí en las células para llevar a cabo funciones críticas para la vida. Sin embargo, estas mismas proteínas pueden interactuar de maneras no productivas produciendo enfermedad. Científicos en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, respaldados por la Fundación de FQ, están aprovechando la tecnología proteómica para identificar proteínas y describir su función en lo referente a la FQ. Algunos de estos investigadores están estudiando la relación entre la proteína CFTR y otras proteínas en la célula mientras que otros están estudiando el desarrollo de biomarcadores de la enfermedad pulmonar en la FQ. Identificar esas proteínas que interactúan con la CFTR defectuosa permite la posibilidad de diseñar pruebas para ver si estas enfermedades que causan las interacciones entre proteínas se pueden corregir con fármacos. Por otro lado, un biomarcador o marcador biológico, podría volver más eficiente el proceso de ensayos clínicos y, potencialmente, el logro de una atención más oportuna de la FQ. En otras palabras, como resultado los ensayos clínicos podrían dejar de depender de la medición de la función pulmonar y los médicos que tratan la FQ podrían predecir la aparición de una exacerbación pulmonar antes de que ocurra. Elevando la meta "Nunca se sabe qué fármaco revelará el secreto para curar esta enfermedad.”
Como he intentado describir, la Fundación de FQ está siguiendo varias estrategias diversas para encontrar una curación para la FQ. Hemos destinado más de $131 millones de dólares en un período de cinco años en la ciencia que utiliza la tecnología más avanzada para descubrir fármacos nuevos, específicos para la FQ, y blancos potenciales para futuros fármacos. Las oportunidades para curar esta enfermedad siguen creciendo a grandes pasos. Nunca se sabe qué fármaco revelará el secreto para curar esta enfermedad.
Somos afortunados de tener muchos caminos posibles delante de nosotros para intentar curar la FQ. Debido al trabajo constante de la ciencia, un factor limitante de la velocidad es la participación de los pacientes en los ensayos clínicos. Para investigar nuevos candidatos a fármaco, debemos incorporar estas drogas al proceso de desarrollo, y ver si funcionan en pacientes. Si usted busca qué es lo que ha conducido a los muchos éxitos logrados por la comunidad de investigación de la FQ, sea a nivel clínico o en el laboratorio, descubrirá que la clave ha sido combinar la gente “adecuada” en el lugar “adecuado”, ¡una y otra vez! Hoy en día, para que tengamos éxito en curar esta enfermedad, necesitamos a pacientes en los “lugares adecuados” en el momento adecuado, como voluntarios en los ensayos clínicos. A medida que más y más pacientes colaboren con los investigadores, ¡habrá muchas terapias nuevas para la FQ que tendrán el impulso necesario para progresar!
Robert J. Beall, Ph.D. Nota de la editora: Para obtener
más información sobre los ensayos clínicos más
recientes de FQ, o sobre cómo puede participar (si está
en los EE.UU.), comuníquese con la fundación de FQ llamando
al 800 FIGHT CF, o visite su sitio Web: www.cff.org.
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